Y… Cruzó el Universo: Duelo en la infancia

Hace tiempo, disfrutando de una preciosa obra de teatro “Y güelita cruzó el universo” reflexionábamos sobre la cantidad de metáforas que utilizamos para explicar la muerte a los más pequeños. Sin duda alguna la idea de usar como metáfora de la muerte cruzar el universo resulta apasionante porque la imaginación nos evoca cohetes, estrellas y lejanos planetas para vivir como una aventura esta experiencia tan trascendental.

Es frecuente en consulta, recibir la demanda por parte de los adultos que se ven sin estrategias para comunicar la muerte. Cada familia, intenta dar explicaciones en función de sus creencias: “se ha ido al cielo”, “se ha convertido en una estrella”, “ahora está muy lejos”, “se descompone y desaparece” o “está cruzando el universo”. Sea como sea la consecuencia siempre es la misma: la separación.

Está claro, que la muerte forma parte de la vida, pero como tantas otras cosas. Desde aquí animamos a hacer un repaso sobre ¿cómo tratamos con nuestros hijos e hijas todos esos temas que forman parte de la vida y por tanto se les otorga un sentido natural?

Durante la crianza resulta de fundamental importancia tener una comunicación sana y completa con nuestros hijos. Cuando empiecen a hacer preguntas sobre diferentes temas que les preocupen, será el momento de responderles honesta y abiertamente. Hay que tener en cuenta que el lenguaje ha de adaptarse al momento evolutivo de cada persona.

Al margen de las creencias de cada cual, la muerte ha de explicarse como un hecho que es irreversible y universal. Como estrategia os proponemos el “dale la vuelta”, podéis comenzar hablando de la muerte, pero guiar la conversación hacia su polo opuesto: la vida. Desde luego para todos los niños la vida está llena de misterios que la hacen atractiva. Pensar en la suerte que es estar vivo y disfrutarlo. Incluso se puede pensar en la cantidad de cosas que disfrutó la persona fallecida y todo lo que disfrutamos con ella.

Ante la pregunta de los más pequeños a sus padres “entonces, …. ¿vosotros también os vais a morir?” Lo recomendable es responder con franqueza, naturalidad y calma. Responder a sus preguntas sobre la muerte es fundamental para colmar su curiosidad y evitar que se obsesionen con el tema.

Como recomendaciones os sugerimos:

  • Hablar abiertamente con naturalidad y sinceridad de la muerte contraponiéndola a la belleza de la vida.
  • Dejar que compartan sus preocupaciones, no minimizar su tristeza porque también es importante que identifiquen sus sentimientos y aprendan a gestionarlos. Dejarles llorar y expresarse.
  • No ocultarnos a la hora de expresar nuestras emociones. Mantenerlos lejos del dolor no los hace más fuertes.
  • Podéis llevar a cabo una tarea conjunta como la elaboración de una carta de despedida que sirva de recuerdo y afiancen todos los aspectos positivos del ser querido perdido, que merecen la pena ser conservados en la memoria.
  • Ayudarles a eliminar los sentimientos de culpa que puedan aparecer. “Justo esos días me había portado mal”. Racionalizar las situaciones y exculparlos de la muerte. Puede ser útil escribir una nota de disculpa o arrepentimiento o una carta de despedida.
  • Estad atentos a las manifestaciones físicas que puedan aparecer: vómitos, dolores de cabeza o de barriga, …
  • Apoyaros de cuentos y materiales para trabajar juntos durante el proceso de duelo. Podéis escribiros si os interesa conocer algún título o editorial de las que nosotros utilizamos.

Y por último recordad que la idea transcendental de la muerte,.. se va construyendo con los años. Los más pequeños asumen la muerte de una forma mucho más natural de lo que pensamos y son más fuertes de lo que creemos. No obstante, si tras una pérdida de un familiar importante, observamos que aparecen conductas desadaptativas que no se resuelven, os recomendamos acudir a un profesional.

Y… Cruzó el Universo: Duelo en la infancia

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